Huawei ha destinado 25 millones de euros a su Health Lab de Dongguan, China, un centro de 4.680 metros cuadrados dedicado a mejorar la precisión de los sensores y algoritmos presentes en sus relojes inteligentes, entre ellos los modelos de las series GT y Watch.
El complejo está situado en el campus de Huawei en Songshan Lake, un espacio con edificios inspirados en ciudades como Granada, Brujas, Oxford o París, conectados por un tranvía rojo. En lugar de visitantes, este entorno reúne a miles de ingenieros.
El desafío de obtener mediciones precisas
Lograr datos fiables en un reloj inteligente es una tarea compleja. Dos personas que realizan el mismo recorrido pueden obtener registros de pasos muy diferentes, ya que las mediciones se ven condicionadas por factores como el movimiento de la muñeca, el sudor, el tono de piel, el vello o la forma en que se ajusta el dispositivo.
Los relojes inteligentes miden distintas constantes mediante la emisión de luz sobre la piel. Una parte de esa luz atraviesa el tejido y vuelve a los receptores, aunque se dispersa de manera distinta según el tipo de piel, la ubicación de los vasos sanguíneos o el movimiento del usuario.
Para afrontar estas variaciones, Huawei emplea varias fuentes de luz, receptores situados a diferentes distancias y algoritmos que comparan las señales recogidas. La nueva generación de relojes GT incorpora un cristal trasero de alta opacidad que separa las rutas de emisión y recepción de la luz. Según Huawei, esta mejora eleva en un 20% la calidad de la señal.
TruSense integra sensores, algoritmos y servicios de salud
La base de este sistema es TruSense, la arquitectura con la que Huawei conecta sus relojes con HarmonyOS, sus algoritmos y sus servicios de salud. Esta plataforma unifica tecnologías como TruSeen, encargada de analizar las señales cardíacas; TruSleep, dedicada al sueño; TruRelax, para el estrés; TruSport, orientada a la actividad física; y TruBP, destinada a la presión arterial.
Una lectura conjunta de los indicadores
Huawei plantea un análisis conjunto de los sensores, en lugar de interpretar cada uno de ellos de manera aislada. La frecuencia cardíaca, su variabilidad, el oxígeno en sangre, la temperatura de la piel, la respiración, el estrés y el sueño aportan más información cuando se evalúan al mismo tiempo y durante varios días.
También ha mejorado la velocidad de las mediciones. Según los datos mostrados por Huawei, en 2021 una lectura de SpO2 requería unos 45 segundos. En los dispositivos más recientes, puede realizarse en 10 segundos o menos. Además, la compañía asegura que sus sistemas ya pueden analizar 23 indicadores en 60 segundos.
Instalaciones para contrastar los algoritmos
Para validar sus algoritmos, Huawei compara los datos obtenidos por sus relojes con equipos de referencia instalados en el Health Lab. El centro cuenta con cintas de correr de alto rendimiento y sistemas capaces de medir el VO2 máximo, el metabolismo, el gasto calórico y la frecuencia cardíaca durante el ejercicio.
Entre sus instalaciones figura una cámara de simulación de altitud, en la que Huawei invirtió otros tres millones de yuanes. Esta estructura puede reproducir condiciones equivalentes a 6.000 metros de altitud y permite estudiar la evolución de la saturación de oxígeno cuando el organismo trabaja con una menor disponibilidad de oxígeno.
El laboratorio dispone asimismo de 28 cámaras infrarrojas, con una frecuencia máxima de 10.000 Hz, para reconstruir con precisión milimétrica los movimientos de los deportistas. Hay áreas de pruebas para golf, escalada, natación, baloncesto y tenis de mesa, actividades que producen patrones de datos muy distintos.
Algunas aplicaciones ya aprovechan esta información junto con los relojes de Huawei. Es el caso de Tennix, que puede identificar reveses o el intercambio de golpes más largo y combinar esos datos con la información biométrica del jugador.
Datos, investigación y nuevas líneas de monitorización
El desarrollo de estos dispositivos también depende de los datos empleados para entrenar los algoritmos. En junio de 2026, Huawei colaboraba con más de 180 instituciones, mantenía más de 340 proyectos de investigación activos y reunía a más de 18 millones de participantes en estudios.
La aplicación Huawei Health supera los 570 millones de usuarios registrados y ha alcanzado un máximo de 118 millones de usuarios activos mensuales en más de 50 países. Para la compañía, esta escala es relevante: una mayor cantidad de datos permite mejorar la precisión de los resultados.
Investigación para medir la glucosa sin perforar la piel
Durante la visita al centro en China, Huawei mostró trabajos relacionados con la estimación del riesgo de hiperglucemia, el estudio de ciertos patrones respiratorios a través de la tos y diferentes técnicas para medir la glucosa sin necesidad de perforar la piel.
Huawei controla gran parte de la cadena de valor de sus dispositivos: sensores, diseño óptico, electrónica, materiales, sistema operativo, algoritmos, laboratorios y servicios de salud. Esta integración le permite, según el planteamiento expuesto por la compañía, ocupar una posición singular en el mercado.






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