París impone restricciones nocturnas tras los disturbios y saqueos

París impone restricciones nocturnas tras los disturbios y saqueos

Francia buscaba evitar una nueva noche de disturbios y vandalismo. Ante los episodios de violencia registrados, el primer ministro, Sébastien Lecornu, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, establecieron toques de queda en distintos puntos del país.

En París, las limitaciones se concentraron en las zonas donde se habían producido los principales incidentes, entre ellas la plaza de la República y sus alrededores, así como el área comercial de Les Halles, afectada por saqueos.

Restricciones para proteger a personas y comercios

La Policía explicó en un comunicado que la medida tenía como finalidad proteger a «las personas y los bienes de la violencia y los saqueos». También quedaron prohibidas las manifestaciones y concentraciones en otros sectores.

La Prefectura de Policía precisó que las restricciones no afectaban a los residentes capaces de acreditar que viven dentro de las áreas delimitadas, a los trabajadores obligados a desplazarse para desarrollar su actividad, a los integrantes de los servicios públicos de emergencia ni a los comerciantes.

Toques de queda para menores en otras ciudades

En el norte de Francia, las autoridades locales decretaron un toque de queda para menores de 18 años en varias ciudades, incluida Lille. La medida comenzó el lunes y se extendió durante los dos días siguientes, desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana.

Por su parte, Niza también implantó una restricción nocturna para menores, vigente a partir de las nueve de la noche.

Vigilancia reforzada en la plaza de la República

En la capital francesa resultaba imposible atravesar la plaza de la República, uno de los espacios más emblemáticos de París y situado entre los distritos III, X y XI. Un cordón policial bloqueaba el acceso y desviaba a los peatones antes de que alcanzaran la zona, mientras un helicóptero sobrevolaba el área para impedir incumplimientos del toque de queda.

En el recorrido desde la estación del Este por el Boulevard de Magenta, a aproximadamente un kilómetro de la plaza, algunos bistrós permanecían abiertos. Varios jóvenes conversaban mientras compartían cervezas y comentaban los hechos ocurridos durante las noches anteriores.

«Creo que se está yendo de las manos, pero las protestas por mejorar nuestras vidas tienen que seguir», afirmaba Lauranne, una joven parisina. El grupo coincidía en respaldar las manifestaciones, aunque rechazaba la violencia.

Sobre las restricciones, los presentes consideraban que eran una medida normal. Philippe, camarero de un bistró, señalaba que «sin esta vigilancia no creo que sean capaces de controlarlo».

Daños materiales y labores de limpieza

Numerosos establecimientos de estas calles mantenían todavía los daños causados por los altercados: escaparates rotos en una tienda de móviles y en casas de cambio, una tienda de vapers reducida a escombros, motos calcinadas y pintadas en distintos puntos.

Sin embargo, el panorama nocturno ya difería del observado el lunes, cuando las avenidas amanecieron con una mayor cantidad de restos de los destrozos. Durante el día y la noche, equipos de limpieza y bomberos retiraron cristales rotos y otros escombros de las vías parisinas.

El antecedente de las restricciones en París

París no había vivido un toque de queda general desde la pandemia. El 17 de octubre de 2020 entró en vigor una limitación de la movilidad nocturna para contener los contagios, inicialmente entre las nueve de la noche y las seis de la mañana.

El precedente anterior se remonta a 1961, durante la guerra de independencia de Argelia. El 5 de octubre de ese año, las autoridades impusieron un toque de queda dirigido específicamente a la población argelina. Doce días más tarde, una manifestación contra esa medida terminó con una violenta represión policial.

Protestas en un contexto de tensión política y económica

Las actuales movilizaciones se producen después de varias semanas de protestas de estudiantes de secundaria, que se han visto empañadas por enfrentamientos con la Policía, en ocasiones violentos.

La situación afecta a Francia a seis meses de unas elecciones presidenciales consideradas cruciales y en un contexto de creciente presión económica. Según las autoridades, varios edificios públicos, incluido el ayuntamiento, fueron atacados e incendiados. Además, se estima que alrededor de 2.000 tiendas fueron saqueadas.

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