Tusk rechaza pactar con la oposición ante la crisis del Tribunal Constitucional de Polonia

Tusk rechaza pactar con la oposición ante la crisis del Tribunal Constitucional de Polonia

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, descartó este sábado alcanzar un acuerdo con la oposición sobre la crisis que afecta al Tribunal Constitucional. En un discurso a la nación, el jefe del Ejecutivo defendió la actuación policial ante el edificio del órgano judicial y aseguró que la vuelta a la normalidad no puede pasar por ceder ante la violencia.

«Ayer fuimos testigos de eventos escandalosos frente al edificio del Tribunal Constitucional. Me gustaría mucho que nunca tuviéramos que ver escenas similares en Polonia», afirmó Tusk al inicio de su intervención, pronunciada después de la actuación policial que tuvo lugar el viernes por la tarde.

El mandatario sostuvo que «el camino hacia la calma no puede ser rendirse ante la anarquía y la violencia» y recalcó que un Estado democrático debe tener la fortaleza necesaria para aplicar la justicia. También cuestionó las movilizaciones protagonizadas por políticos y activistas del Partido Ley y Justicia (PiS) y de Confederación, «desde Braun hasta Bakiewicz».

Una disputa que se remonta a 2015

El enfrentamiento tiene su origen en la controversia sobre la legitimidad de los magistrados del Tribunal Constitucional, cuya independencia quedó en entredicho durante los gobiernos del PiS entre 2015 y 2023. Tusk busca revertir esa situación, pero el presidente Karol Nawrocki, próximo al PiS, ha bloqueado el nombramiento de nuevos jueces elegidos por el Parlamento.

Los magistrados designados prestaron juramento sin la presencia de Nawrocki, mientras que el presidente del Tribunal, Bogdan Swieczkowski, se negó a reconocerlos.

La suspensión de Swieczkowski agrava la tensión

La crisis escaló el viernes, cuando la magistrada Anna Korwin-Piotrowska suspendió de forma temporal a Swieczkowski y a su vicepresidente, asumiendo la dirección de la institución. Nawrocki denunció entonces una «toma por la fuerza» de un órgano constitucional, regresó antes de lo previsto de un viaje a África y se trasladó al Tribunal, donde se produjeron protestas y enfrentamientos.

En su comparecencia televisada, Tusk defendió que «miembros legalmente elegidos del Tribunal fueron atacados» y que la Policía protegió la institución frente a los atacantes. El primer ministro insistió en que no puede existir un compromiso con la otra parte en estas circunstancias.

Para ilustrar su posición, comparó la situación con la de un ladrón que arrebata el bolso a una anciana y, al ser detenido, denuncia violencia y robo cuando intentan recuperar el botín. Tusk criticó a quienes, según dijo, proponen que el ladrón y la víctima se repartan por igual el contenido del bolso.

Nawrocki reúne a partidos en busca de una salida

Antes del discurso de Tusk, el presidente Nawrocki había convocado urgentemente a representantes de los partidos de la mayoría centrista y de la oposición nacionalista del PiS. La reunión se planteó ante la «amenaza que pesa sobre la seguridad interior de la república de Polonia» y con el objetivo de encontrar una salida al conflicto.

Nawrocki denunció una «violación del orden constitucional» y reclamó la retirada de las fuerzas de seguridad desplegadas en el Tribunal. A la convocatoria acudieron el PiS y Confederación, mientras que la Coalición Cívica (KO) de Tusk no asistió. Los socios de izquierda de la coalición, por su parte, indicaron que no habían recibido invitación.

El presidente mantuvo finalmente reuniones separadas con Krzysztof Bosak, de Confederación; Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, del Partido Popular Polaco; Mateusz Morawiecki, del PiS; Adrian Zandberg, de Razem; y Szymon Holownia, de Polonia 2050.

Propuestas de elecciones y reforma del Constitucional

Las declaraciones realizadas por los distintos dirigentes a lo largo del sábado profundizaron el choque entre el primer ministro y el presidente. Bosak anunció que Confederación presentará una resolución para acortar el mandato del Sejm, el Parlamento polaco, al considerar que el Gobierno debe abandonar el poder de acuerdo con la ley.

Otro dirigente de Confederación, Slawomir Mentzen, explicó que había trasladado a Nawrocki una propuesta para reformar el Tribunal Constitucional, una idea que, según aseguró, fue recibida favorablemente. El planteamiento contempla extinguir los mandatos de todos los jueces actuales y elegir a 15 nuevos magistrados mediante una mayoría parlamentaria de al menos tres quintas partes.

El PiS, por su parte, anunció una moción de censura contra Tusk para impulsar un «gobierno técnico» dirigido por el presidente del Parlamento, Mrek Jurek, hasta la convocatoria de elecciones. Morawiecki reclamó un «reinicio» del Tribunal Constitucional.

Zandberg alertó de que la escalada es peligrosa para los ciudadanos y debilita las bases del funcionamiento del Estado polaco. También reprochó a Nawrocki haber abandonado su papel de árbitro para convertirse en parte del conflicto. Holownia sostuvo, a su vez, que el presidente y el primer ministro deberían comenzar a rebajar la tensión y consideró que el Tribunal Constitucional, en su forma actual, es «irrecuperable».

Reacciones desde Hungría y Rusia

Las críticas a Tusk llegaron también desde fuera de Polonia. El ex primer ministro húngaro Viktor Orbán escribió en redes sociales que nunca pensó que Tusk llegaría a realizar «un golpe de Estado contra su propio pueblo», al que calificó como una flagrante vulneración de la Constitución polaca.

Desde Moscú, el expresidente ruso Dmitry Medvedev denunció igualmente «un golpe de Estado en Polonia» y responsabilizó a «los liberales de Tusk, protegido de Bruselas», a quienes acusó de oprimir a los conservadores del PiS. Medvedev cerró su mensaje comparando la situación con Ucrania al referirse a la anulación de las competencias del Tribunal Constitucional.

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