Las elecciones legislativas de Israel, las de mayor participación en los últimos 50 años, han dejado un escenario sin mayorías claras. Ninguno de los dos grandes bloques dispone por sí solo de los apoyos necesarios para gobernar, mientras que las formaciones árabes lideradas por Mansour Abbás y Yousef Jabareen emergen como decisivas para desbloquear la investidura.
Un Parlamento fragmentado sin mayoría suficiente
El bloque que llevó al poder al actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, obtiene 53 escaños, una cifra insuficiente para alcanzar la mayoría de 61 diputados en el Knéset. La oposición, encabezada por Gadi Eisenkot, suma 48 escaños y tampoco puede formar Gobierno sin apoyos externos.
Tras las primeras elecciones celebradas después de la masacre de Hamás del 7 de octubre, la capacidad de decidir el próximo Ejecutivo queda en manos de un tercer bloque. Este está encabezado por dos dirigentes palestinos: Abbás, al frente de la Lista Árabe Unida (Raam), y Jabareen, líder de la Lista Conjunta.
Con el 90% del escrutinio realizado, ambas candidaturas reúnen 19 escaños: 11 para la Lista Conjunta y 8 para Raam. La cifra casi duplica los 10 diputados que ambas formaciones obtuvieron conjuntamente en los anteriores comicios.
Mansour Abbás y los ocho escaños de Raam
Un referente político árabe en Israel
Mansour Abbás, nacido en Maghar en 1974, es de origen palestino y ejerce además como odontólogo. Comparte apellido con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmout Abbás, aunque no se conoce relación de parentesco entre ambos.
Defiende el derecho de retorno de los refugiados palestinos y la creación de dos Estados, una propuesta que resulta inconcebible para la mayoría de los partidos israelíes. Milita en Raam desde 2007 y participó en el desarrollo de la línea de islamismo moderado de la formación, aceptando su papel dentro del marco del Estado de Israel.
Tras lograr un escaño en el Knéset en 2019, pasó a liderar el partido. En las siguientes elecciones separó a Raam de la Lista Conjunta con el objetivo de pactar con quienes estuvieran dispuestos a mejorar las condiciones de vida de los árabes israelíes, en lugar de limitarse a ejercer desde la oposición.
Aunque aquella decisión generó controversia, permitió que Raam entrara en 2021 en la coalición que apartó temporalmente a Netanyahu del poder. Fue, de facto, la primera vez que un partido árabe formaba parte del Gobierno israelí.
Yousef Jabareen y el avance de la Lista Conjunta
Once diputados y un resultado histórico para la representación árabe
Yousef Jabareen, jurista nacido en Umm al-Fahm en 1972 y también de origen palestino, lidera la reconstituida Lista Conjunta. Anteriormente ocupó un escaño entre 2015 y 2020 como representante de Hadash.
Su proyección como dirigente político es todavía relativamente limitada, pero los 11 escaños obtenidos en 2026 consolidan un resultado relevante. La candidatura casi duplica el rendimiento de la Lista Conjunta en 2020, cuando logró menos representación, aunque no supera los 13 escaños alcanzados en 2015. En 2022, el conglomerado concurrió por separado tras la salida de Raam.
La suma de los resultados de Lista Conjunta y Raam supone el mayor registro histórico de la representación política árabe en Israel. Jabareen plantea reclamaciones sobre los derechos de los árabes israelíes que van más allá de las defendidas por Abbás, aunque ambos comparten la apuesta por un Estado palestino y el propósito de desalojar a Netanyahu y a sus aliados del Gobierno.
Tras la jornada electoral, Jabareen afirmó: «El público ha hablado. El Gobierno manchado de sangre debe irse. Hemos demostrado que somos una fuerza política que no puede ser ignorada y que no se puede construir un futuro aquí sin nuestra voz».
Los apoyos árabes, determinantes para un cambio de Gobierno
Los pactos con partidos árabes constituyen una línea roja para las formaciones del bloque gubernamental, incluido el Likud de Netanyahu, y generan rechazo en una parte significativa de la sociedad israelí. Sin embargo, el principal partido opositor, liderado por Eisenkot, no ha descartado contar con esos respaldos para llegar al poder y formar «un Gobierno sionista» que represente «a todos los ciudadanos de Israel por igual».
El número dos de Raam, Yoav Segalovitz, exdiputado de la izquierda israelí y judío de religión y origen, ya ha trasladado la disposición de su partido a apoyar a Eisenkot. Según Abbás, ambos comparten el objetivo de «reemplazar al actual en casi todas las formas posibles».
Aunque otras fuerzas sionistas de la oposición consideran ilegítimo depender de los partidos árabes para alcanzar el poder, un eventual cambio de Gobierno requiere necesariamente el voto favorable de al menos 13 diputados de Raam y la Lista Conjunta.
Netanyahu cuestiona los resultados electorales
Después de conocerse los resultados, Netanyahu ha tratado de desacreditar a las dos formaciones árabes. Las acusa de haber «robado las elecciones» y de inflar sus cifras mediante financiación extranjera ilegal, sin aportar por ahora pruebas.
Su partido aseguró que «las elecciones en el Estado de Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la aniquilación del Estado judío». A raíz de estas acusaciones, la Comisión Electoral solicitó al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior de Israel, que iniciara una investigación.
La tercera opción para Netanyahu consistiría en atraer a suficientes diputados de la oposición, apelando a las similitudes ideológicas existentes entre algunas fuerzas. No obstante, los procesos judiciales que afronta y unos resultados interpretados por muchos como muestra del hartazgo con su Ejecutivo han reforzado su aislamiento. El desenlace depende ahora de qué exigirán Abbás y Jabareen a cambio de respaldar la formación de un Gobierno.















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