La Princesa Leonor reivindica la esperanza ante el «desencanto social profundo» en los Premios Princesa de Asturias

La Princesa Leonor reivindica la esperanza ante el «desencanto social profundo» en los Premios Princesa de Asturias

Un llamamiento a la confianza en un contexto de incertidumbre

La Princesa de Asturias pronunció este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo un discurso centrado en la necesidad de preservar la esperanza, el humanismo y la búsqueda de sentido ante los desafíos contemporáneos. Durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2026, Doña Leonor, que cumplirá 21 años el próximo día 31, asumió la voz de su generación ante «estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento».

La heredera al trono articuló una intervención de carácter analítico sobre las preocupaciones actuales, entre ellas los conflictos, los populismos, las guerras híbridas y la incertidumbre tecnológica. Como conclusión de su alegato, recurrió a una cita compartida por Paul Valéry y Hayao Miyazaki: «El viento se levanta… ¡Hay que intentar vivir!».

Una mirada desde la Transición hasta el presente

La Princesa inició su discurso con una referencia a 1981, cuando María Zambrano escribió una nota dirigida al entonces joven Príncipe Felipe, de trece años, en la que saludaba «la esperanza de una historia que se abre». A partir de esa evocación, contrapuso la perspectiva de la España de la Transición con la complejidad del escenario actual.

«Los jóvenes nos hacemos preguntas. Cómo mantener el entusiasmo en estos tiempos de desencanto social profundo, de descreimiento y desigualdades, de conflictos, extremismos, populismos, guerras tecnológicas, híbridas, realidades líquidas, ‘realpolitik’, amenazas, incertidumbre; todo amplicado, además, en las redes…».

Con estas palabras, Doña Leonor expuso una realidad marcada por la presión sobre la vida cotidiana, sin optar por el cinismo ni por el alarmismo.

Los premiados como referentes de compromiso

Europa, cultura y deporte

En su repaso a las distintas categorías de los galardones, la Princesa destacó la aportación del historiador Timothy Garton Ash a la defensa de los valores europeos y a la necesidad de «europeizar» la seguridad y la defensa en un escenario internacional posoccidental.

También elogió el humanismo y la artesanía de los estudios de animación Ghibli, cuyo cine vinculó a recuerdos de su infancia junto a la Infanta Sofía y a su impacto educativo. La intervención incluyó asimismo referencias a la emoción literaria de Julian Barnes y a la trayectoria deportiva de Leo Messi, de quien resaltó su capacidad para «respetar la esencia colectiva por encima del ego».

Biodiversidad, ciencia y responsabilidad compartida

La preservación de la biodiversidad agrícola en la Bóveda de Svalbard y el testimonio de la astronauta Christina Koch sirvieron para subrayar la responsabilidad ética de las decisiones humanas. La astronauta recordó desde el espacio que todos formamos parte de la «tripulación de la Tierra».

La ciencia compartida de los investigadores del ADN y la rebeldía inconformista de Patti Smith completaron la relación de ejemplos destacados por la heredera.

La esperanza como compromiso

En el tramo final de su intervención, la Princesa invocó una reflexión de Václav Havel, quien definió la esperanza como «la certeza de que hay cosas que tienen sentido y que merece la pena defender pase lo que pase». Con la cita de Paul Valéry y Miyazaki, cerró un discurso de vitalismo frente a la incertidumbre y de compromiso con el futuro de España y de los jóvenes.

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