El ferrocarril vuelve al centro del debate
Un choque de trenes en Urda (Toledo), con al menos 68 víctimas mortales, ha reabierto el debate sobre la seguridad ferroviaria y el estado de las infraestructuras, especialmente en Andalucía. El accidente se produce nueve meses después del siniestro de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 personas.
Aunque las causas de ambos sucesos deberán ser establecidas por las investigaciones correspondientes, la acumulación de accidentes e incidencias ha intensificado las dudas sobre el mantenimiento de la red, la ejecución de los trabajos de modernización y la capacidad de las vías ante el aumento de la demanda.
El corredor andaluz de alta velocidad, que fue pionero en España, mantiene actuaciones de renovación sin concluir y sistemas cuya actualización sigue pendiente. Esta situación ha alimentado las críticas a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez en materia ferroviaria.
El accidente de Adamuz y el estado de la vía
El accidente ocurrido en Adamuz puso el foco en las condiciones de las vías y de sus elementos de unión. La inspección ocular realizada por la Guardia Civil planteó como una de las hipótesis que debían analizarse un posible fallo en la soldadura entre dos tramos de carril.
Los peritos del Instituto Armado localizaron anomalías en el punto kilométrico en el que comenzó el descarrilamiento del tren Alvia que realizaba el trayecto entre Huelva y Madrid el 18 de enero. Según el informe citado, se apreció una “fractura transversal completa” en el carril derecho.
La rotura se encontraba en la unión de dos segmentos fabricados en años distintos, uno de 1989 y otro de 2023. El hallazgo abrió el debate sobre la conservación de la vía y la integridad de las soldaduras, si bien la determinación final de las causas corresponde a la investigación técnica del accidente.
De referente de modernidad a infraestructura pendiente de renovar
La línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla fue inaugurada en 1992, durante el Gobierno de Felipe González y en vísperas de la Expo 92. El proyecto situó a Andalucía como protagonista de la expansión de la alta velocidad en España y redujo el tiempo de viaje entre Madrid y Sevilla a aproximadamente dos horas y cuarto.
En sus primeros años, el corredor fue identificado con la modernidad y la puntualidad. Renfe llegó a vincular su imagen comercial a la devolución del importe del billete cuando los retrasos superaban los cinco minutos. Tres décadas después, la línea continúa funcionando con importantes elementos del modelo original, mientras las incidencias y demoras han deteriorado la percepción del servicio entre los viajeros.
Tras el accidente de Adamuz, la circulación de alta velocidad entre Andalucía y el resto de España permaneció interrumpida durante varias semanas. La normalidad no se recuperó hasta el 17 de febrero, casi un mes después del corte iniciado el 18 de enero, que afectó a los servicios de Renfe, Iryo y Ouigo.
Una inversión superior a 700 millones aún sin completar
Adif inició en 2021 un proyecto de renovación integral de la línea con una inversión anunciada superior a 700 millones de euros. El programa contempla intervenciones en viaductos, túneles, drenajes, vías, traviesas, desvíos y otros componentes esenciales, pero las obras todavía no han finalizado.
La prolongación de los trabajos y la falta de un calendario definitivo para completar todas las actuaciones han generado críticas sobre su planificación y ejecución. Renfe llegó a colocar en la estación de Santa Justa un cartel con el mensaje “Disculpen las mejoras” para justificar las incidencias derivadas de las obras.
Señalización antigua y mayor saturación de la línea
Uno de los principales asuntos pendientes es la modernización de la señalización. El corredor continúa utilizando el sistema LZB, instalado cuando la línea entró en servicio en 1992. Según confirmó el ministro de Transportes, Óscar Puente, este sistema antiguo sigue en uso y está relacionado con el origen del fallo referido en el texto original.
La renovación contempla la implantación del sistema europeo ERTMS de nivel 2, aunque el proceso continúa incompleto, a diferencia de otros corredores, como el que conecta con Barcelona. Las dificultades técnicas de la línea también obligaron a Ouigo a realizar trabajos de adaptación para poder operar hasta Sevilla, una tarea que la compañía describió como “ingeniería inversa”.
La liberalización ferroviaria ha incrementado el número de operadores y circulaciones. Iryo comenzó a operar en el corredor Madrid-Sevilla en marzo de 2023; Renfe amplió después su oferta de bajo coste con Avlo, y Ouigo incorporó servicios a Sevilla en enero de 2025.
La competencia ha ampliado las alternativas para los viajeros y ha reducido las tarifas, con billetes Sevilla-Madrid desde diez euros. Sin embargo, también ha elevado la presión sobre la infraestructura: los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia recogen más de 100 circulaciones diarias en el tramo Madrid-Córdoba y más de 80 entre Córdoba y Sevilla.
Impacto sobre viajeros, turismo y actividad económica
Las interrupciones ferroviarias han afectado no solo a los usuarios, sino también al turismo y a la hostelería andaluza. A los efectos del accidente de Adamuz se añadió el desprendimiento registrado en Álora (Málaga) tras las intensas lluvias del 4 de febrero de 2026.
El incidente dañó un muro de contención y obligó a suspender la conexión de alta velocidad entre Madrid y Málaga hasta el 30 de abril. Según estimaciones difundidas por el sector hostelero, las cancelaciones de viajes y otros efectos sobre la actividad económica superaron los 300 millones de euros.
Advertencias de los maquinistas y nuevas movilizaciones
Antes del accidente de Adamuz, los maquinistas ya habían advertido de vibraciones y botes en algunos trenes. El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios trasladó a Adif y al Ministerio la petición de reducir la velocidad de 300 a 250 kilómetros por hora en determinados tramos, al detectar esas irregularidades durante la circulación.
Los profesionales volvieron a recordar estas advertencias tras el accidente del 18 de enero. Los maquinistas mantienen convocada una huelga para el jueves 29 de octubre, en defensa de la seguridad ferroviaria y para reclamar el cumplimiento de compromisos que permitan un cambio estructural en esta materia.
La representación del colectivo estudia además nuevas medidas para reforzar la seguridad de la red y ha solicitado a los profesionales de conducción que extremen las precauciones durante el desarrollo de sus funciones.
Por su parte, la Asociación de Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz pidió durante el verano al ministro Óscar Puente la interrupción temporal del tráfico ferroviario en España hasta que exista una certificación técnica que garantice la seguridad y fiabilidad del sistema.
Un corredor clave ante un reto de seguridad y modernización
La situación de las infraestructuras andaluzas también ha sido debatida en el Parlamento andaluz. El Grupo Popular ha presentado propuestas de resolución para exigir responsabilidades al Gobierno central y reclamar mejoras en la red.
El envejecimiento de determinados elementos, las obras prolongadas, las incidencias y el crecimiento del tráfico sitúan la renovación ferroviaria andaluza como una cuestión central para el futuro de las conexiones de alta velocidad. El corredor Madrid-Sevilla, que fue símbolo de modernización y progreso, afronta ahora el desafío de actualizar sus infraestructuras y ofrecer un servicio seguro y fiable para Andalucía y el conjunto de España.
















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