Nicolas Baverez alerta de que Francia ha pasado del declive a una crisis de quiebra

Nicolas Baverez alerta de que Francia ha pasado del declive a una crisis de quiebra

Nicolas Baverez, historiador, economista y abogado, es una de las voces liberales más influyentes de Europa. Autor en 2003 de La France qui tombe (Francia en declive), sostiene que el país ha evolucionado desde un deterioro prolongado hacia una situación de quiebra demográfica, económica, social, financiera, educativa y de seguridad.

Formado en la Escuela Normal Superior y en la Escuela Nacional de Administración (ENA), Baverez ha estudiado el pensamiento de Raymond Aron y Alexis de Tocqueville. Editorialista de Le Figaro y Le Point, vinculado a Commentaire y al Instituto Montaigne, ha dedicado su trabajo a analizar los riesgos que afrontan las democracias liberales. Entre sus obras figuran El mundo según Tocqueville, Democracias contra imperios autoritarios y Reacción.

Del estancamiento a la quiebra

Baverez explica que escribió Francia en declive con el propósito de advertir y movilizar a los franceses para emprender reformas, no para celebrar un deterioro anunciado. Reconoce que no previó una crisis comparable a la de 1929, como la registrada en 2008, la pandemia de Covid ni el regreso de la guerra al centro de Europa. Sin embargo, considera que sus principales conclusiones se han confirmado.

A su juicio, la globalización ha terminado y ha sido reemplazada por una etapa dominada por imperios, en la que la fuerza se impone al derecho. En este contexto, describe a Europa como vulnerable y desarmada entre la América de Donald Trump, la Rusia de Vladimir Putin, la China de Xi Jinping y la Turquía de Recep Tayyip Erdogan.

El analista afirma que Francia ha dejado atrás el declive gradual y se encuentra en una quiebra generalizada. Incluye en ese diagnóstico la expansión de la violencia extrema, que, según señala, quedó reflejada en la guerrilla urbana del 17 de octubre. También critica a una clase política que, en su opinión, permanece instalada en la negación.

Para Baverez, el país ha desperdiciado oportunidades de modernización al mantener un Estado “obeso e impotente”, que absorbe el 57,2% del PIB sin lograr garantizar los servicios esenciales. Añade que las instituciones de la V República permanecen bloqueadas desde la disolución parlamentaria de 2024 y que Francia ha perdido el control de su propio destino, quedando condicionada por los mercados financieros y sus socios europeos.

Una crisis democrática, moral e intelectual

La incapacidad de afrontar los problemas

El principal fracaso francés es, para Baverez, de carácter democrático. Considera que el país no ha conseguido reconocer sus dificultades, debatirlas abiertamente ni reunir fuerzas para resolverlas. Acusa a los dirigentes y las élites de haber engañado a los ciudadanos con la idea de una potencia que no dispone de medios suficientes y con la supuesta superioridad de un modelo que, según su visión, acumula estancamiento, desindustrialización, empobrecimiento y deterioro financiero.

Asimismo, cuestiona la sostenibilidad del sistema de pensiones, que define como un esquema Ponzi, y denuncia el deterioro de la educación y la sanidad. En su opinión, los títulos académicos se han devaluado hasta no asegurar el acceso al empleo, mientras que la atención sanitaria ha retrocedido. Sostiene que las presidencias de Emmanuel Macron han convertido el declive en una caída libre y una crisis existencial.

El riesgo de una deriva autoritaria

La crisis, según Baverez, trasciende los ámbitos económico, social y político, ya que también afecta a la identidad intelectual y moral del país. Afirma que los franceses no saben quiénes son ni hacia dónde se dirigen, una situación que, a su entender, los hace susceptibles a una experiencia populista y autoritaria.

Recuerda que la extrema derecha solo llegó al poder en Francia mediante golpes de Estado, como el de Luis Napoleón Bonaparte en 1851, o tras una derrota militar, como la de junio de 1940 frente a la Alemania nazi. Considera desestabilizados los tres pilares de la democracia francesa: el Estado, la Constitución y la República.

En su análisis, el Estado ha dejado de proteger frente a los riesgos para convertirse en un factor que los amplifica, debido a su quiebra financiera, su ineficacia y la pérdida del monopolio de la violencia legítima. También sostiene que la V República ya no funciona, que Macron ha dejado de ser un líder y que el Parlamento se ha degradado hasta convertirse en una confrontación constante.

Baverez afirma que los valores de libertad, igualdad y fraternidad se han vuelto fórmulas vacías. De cara a 2027, plantea dos decisiones fundamentales para los franceses: conservar su fidelidad a la República o ceder a la tentación autoritaria; y modernizar el país por sus propios medios o quedar bajo la tutela de una troika integrada por el FMI, la Unión Europea y el Banco Central Europeo.

Macron y la posibilidad de recuperación

El intelectual atribuye a Emmanuel Macron una responsabilidad primordial en la situación actual, aunque estima que su etapa ya pertenece al pasado porque ha perdido credibilidad en Francia, Europa y el mundo. Para Baverez, la disyuntiva ahora es entre la reacción y la quiebra, una eventualidad que tendría consecuencias devastadoras para la Unión Europea y el euro.

No obstante, descarta que el naufragio francés sea inevitable. Asegura que no responde ni a la globalización ni a Europa, sino a errores internos y a la sumisión ante la demagogia. Identifica tres motivos para confiar en una recuperación.

El primero es la historia nacional: recuerda que, en 1958, bajo la autoridad del general Charles de Gaulle, bastaron dos años para transformar al entonces considerado enfermo de Europa e iniciar una década de progreso económico y social. El segundo reside en las fortalezas que, a su juicio, todavía conserva Francia: talento, universidades, ahorro, un sistema financiero de excelencia, energía descarbonizada, infraestructuras, empresas del CAC 40, Fuerzas Armadas con experiencia de combate, cultura y patrimonio.

Como tercer elemento, destaca a los propios franceses, citando el ejemplo de los expatriados, las empresas internacionalizadas, los éxitos deportivos y artísticos, la restauración de Notre-Dame y los Juegos Olímpicos de París. Su conclusión es que el Estado ya no representa la solución, sino el problema, mientras que los franceses constituyen la solución y no el problema.

Francia, Europa y el ciclo electoral hasta 2027

Baverez enmarca el deterioro francés en la crisis de la democracia más grave desde los años treinta. Las naciones libres, afirma, se encuentran atrapadas entre la corrupción interna y las amenazas externas. Ve en Estados Unidos, bajo Donald Trump, el símbolo de una democracia iliberal alineada con los imperios autoritarios.

Aunque considera que Francia sigue siendo un caso patológico por la antigüedad de su declive —que sitúa a comienzos de los años ochenta— y por su desconexión del siglo XXI, advierte de que su situación supone un grave riesgo para la Unión Europea y el euro. En su opinión, el país que podría anticipar la evolución continental es la Italia de Giorgia Meloni, por el avance de una estrategia de unión de las derechas en el Parlamento Europeo.

También señala que España ofrecerá antes que Francia una señal clave para comprender el ciclo electoral europeo. Tras la decisión de Pedro Sánchez de convocar elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, cuatro de los cinco países más poblados de la Unión —España, Francia, Polonia e Italia— celebrarán comicios relevantes antes de que termine 2027. A ellos se añadirán Bulgaria, Grecia, Eslovaquia y Eslovenia, además de Alemania si se confirma el avance de AfD.

Dos proyectos enfrentados en la Unión Europea

Por primera vez desde los años treinta, Baverez estima posible que la extrema derecha alcance el poder o lo ejerza desde posiciones de fuerza en numerosos países. Y, por primera vez desde los años cincuenta, afirma que la Unión Europea no afronta simples alternancias entre formaciones que comparten sus valores, sino una alianza de derechas que aspira a controlar las instituciones europeas y transformar su naturaleza sin abandonar la Unión.

El autor contrapone dos proyectos. Por una parte, el de Mario Draghi, que plantea convertir a la Unión Europea en una potencia mediante la reforma de sus instituciones y políticas para defender la libertad, el Estado de derecho y la democracia. Por otra, la unión de las derechas, que persigue reducir la dimensión federal de la UE, limitar las políticas comunes, recuperar las fronteras, interrumpir el apoyo a Ucrania y acercarse a Rusia.

Para Baverez, las elecciones de España y Francia serán realmente decisivas. Considera que sus ciudadanos determinarán no solo el rumbo de sus respectivos países, sino en buena medida el futuro de Europa, en un momento en el que, según advierte, la supervivencia de la libertad política afronta un grave peligro. España será, añade, el país que abra este ciclo electoral de máxima trascendencia y elevado riesgo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *