Las negociaciones entre PP y Vox para las elecciones al Senado llegaron a estar bloqueadas el viernes, pese a los esfuerzos realizados por ambas partes. Sin embargo, las conversaciones se retomaron durante el fin de semana y culminaron el lunes por la mañana, pocas horas antes de que venciera el plazo de inscripción, fijado para la medianoche.
El acuerdo recibió un impulso decisivo tras un contacto entre los líderes de ambos partidos, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. A partir de entonces, se produjo un nuevo intercambio de propuestas hasta que las dos formaciones lograron encajar el reparto de provincias.
Cesiones de PP y Vox en varias circunscripciones
Fuentes del PP definen el resultado como un acuerdo con «cesiones colectivas», ya que ambas organizaciones tuvieron que renunciar a planteamientos iniciales. La finalidad compartida era frenar a la izquierda y garantizar una mayoría sólida de la derecha en la Cámara Alta.
Vox descartó desde el inicio retirarse de la mayoría de provincias. El entorno de Abascal consideraba inasumible que sus votantes no dispusieran de una papeleta con las siglas del partido en muchas circunscripciones, como planteaba inicialmente el PP.
Finalmente, Vox aceptó no presentarse en seis provincias: Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, Valencia, Castellón y Baleares. Como contrapartida, el PP también acordó retirarse en Guipúzcoa, Gerona y Tarragona.
Estas tres circunscripciones fueron variando durante la negociación hasta dar con las opciones que ambas partes consideraron más adecuadas. En Guipúzcoa y Gerona resulta muy difícil alcanzar representación, mientras que Vox sostiene que en Tarragona estaría «muy cerca» de conseguirla con una única papeleta.
Un candidato de Vox en 14 provincias
Otro de los elementos centrales del pacto afecta a 14 provincias en las que Vox presentará únicamente un candidato al Senado. El PP, en cambio, mantendrá su lista de tres candidatos, el denominado «pack» de tres.
Esta fórmula exige explicar a los electores de Vox que, después de votar a su senador, podrán marcar a dos candidatos del PP. En el cuartel general de Abascal admiten que será necesaria una labor de pedagogía y señalan que los interventores tendrán un papel relevante.
Presencia propia y capacidad de crecimiento
Para Vox, la prioridad era trasladar que conserva presencia en los comicios y que no renuncia a concurrir. La formación tendrá candidatura propia en todas las circunscripciones salvo en las seis acordadas con el PP. Ambos partidos buscan, además, preservar su identidad, al no tratarse de una coalición como la formada por el PSOE y Frente Amplio.
Desde el PP también valoran positivamente el pacto. Según fuentes populares, la suma de las seis provincias en las que concurrirán en solitario y las 14 donde Vox presentará un solo aspirante refuerza su capacidad de crecimiento en 20 provincias. «Antes del acuerdo podíamos perder, ahora solo podemos sumar apoyos», sostienen.
Una negociación técnica provincia a provincia
Las dos formaciones califican el resultado de «acuerdo quirúrgico», elaborado con detalle en cada provincia a partir de datos, porcentajes de voto de anteriores elecciones y proyecciones futuras.
En el PP, las conversaciones estuvieron en manos del gabinete de Feijóo, con Marta Varela al frente, y de la secretaría general dirigida por Miguel Tellado. La negociación técnica también tuvo un peso relevante.
Por parte de Vox, participaron Kiko Méndez Monasterio, asesor de Abascal y conocedor del funcionamiento electoral, y Montse Lluís, mano derecha del líder de Vox, que además se estrena en las listas como número dos por Madrid en el Congreso. Los cuatro han sido figuras clave en los acuerdos alcanzados para gobiernos autonómicos durante este año.
La presión de la izquierda aceleró el cierre del pacto
Pese a los obstáculos en los últimos detalles, existía un objetivo compartido que impulsó el entendimiento: la presión derivada del acuerdo entre los partidos de izquierdas, que podía poner en riesgo la mayoría absoluta de la derecha en el Senado. También pesaba la posible decepción entre sus electores si PP y Vox no alcanzaban un acuerdo.
Fuentes de ambos partidos consideran que este fue el principal motivo que permitió cerrar el pacto en las horas finales. El presidente de GAD3, Narciso Michavila, respalda la necesidad de que la derecha llegara a un entendimiento para evitar que peligrara la mayoría absoluta del PP en la Cámara Alta.
«No les quedaba más remedio que pactar. Era sí o sí», afirmó Michavila a ABC. En su análisis, el PSOE «ha jugado mal sus cartas» con el acuerdo junto a Frente Amplio, al hacer inevitable un pacto entre PP y Vox. Según señaló, Moncloa habría cometido un error similar al que atribuye al Gobierno en 2021 con Isabel Díaz Ayuso: el pacto en Murcia para una moción de censura dio a la presidenta madrileña el argumento para convocar elecciones, y el acuerdo de la izquierda en el Senado habría facilitado ahora una mayoría más amplia para la derecha.
















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