La imagen actual de José Mourinho, resumida con frecuencia en la idea de que «no es el mismo de antes», está condicionada por el recuerdo de su primera y agitada etapa en el Real Madrid. El técnico portugués llegó en 2010, procedente del Inter de Milán recién coronado campeón de Europa, con la misión encomendada por Florentino Pérez de poner fin al dominio del Barcelona de Pep Guardiola.
Entre 2010 y 2013, el Madrid de Mourinho y el Barça disputaron 17 clásicos: el conjunto blanco ganó cinco, empató seis y perdió otros seis. Los dos primeros cursos concentraron la mayor tensión, con polémicas arbitrales, enfrentamientos públicos y episodios que llegaron a afectar a la convivencia de los internacionales de ambos equipos en la selección española campeona del mundo. La tercera temporada, ya sin Guardiola y con Tito Vilanova en el banquillo azulgrana, transcurrió en un clima más calmado.
En agosto de 2011, Iker Casillas, capitán madridista, telefoneó a su amigo Xavi Hernández, capitán del Barça, para rebajar la tensión. Aquel gesto provocó la condena de Mourinho hacia el guardameta y, posteriormente, ambos futbolistas recibieron conjuntamente el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2012.
La cronología de los 17 Real Madrid-Barça de Mourinho
Barcelona 5-0 Real Madrid — Liga, jornada 13, 29 de noviembre de 2010
Dieciséis años después, resulta difícil pensar que Mourinho haya olvidado su primer clásico como entrenador blanco. El encuentro se jugó un lunes, una circunstancia poco habitual en la Liga actual, y el Real Madrid cayó con contundencia ante el Barça de Guardiola. Pese a la goleada, el portugués sostuvo en el Camp Nou que la derrota era «fácil de digerir» porque no había nada que reprochar al rival: «Uno ha jugado al máximo nivel y otro, muy mal. Es una derrota, no una humillación. Siempre he dicho que el Barça es un producto acabado y al Madrid le falta mucho para serlo».
El partido también dejó un primer episodio de fricción. Cuando el balón salió por la banda, Guardiola lo recogió, amagó con entregárselo a Cristiano Ronaldo y terminó lanzándolo hacia otro lugar. El delantero portugués reaccionó empujando al técnico catalán.
Real Madrid 1-1 Barcelona — Liga, jornada 32, 16 de abril de 2011
La previa del segundo clásico derivó en un importante conflicto con la prensa. Mourinho anunció que no acudiría a la rueda de prensa y que hablaría su ayudante, Aitor Karanka. Varios periodistas amenazaron con abandonar la sala si el entrenador no comparecía. Mourinho finalmente apareció, pero permaneció en silencio junto a Karanka. Veinte informadores abandonaron la comparecencia.
El empate del día siguiente estuvo marcado por la expulsión de Raúl Albiol. Mourinho criticó el criterio arbitral y lamentó que Dani Alves no viera tarjeta amarilla. También afirmó que era imposible que el Barça jugara con diez futbolistas, tanto en España como en Europa, y denunció un supuesto control azulgrana sobre las decisiones. Antes de esa protesta, se enfrentó a un periodista al que preguntó si era director de su medio y reprochó que no hubieran respetado a Karanka.
Barcelona 0-1 Real Madrid — Final de Copa del Rey, 20 de abril de 2011
El Real Madrid conquistó el primer título de Mourinho gracias a un gol de Cristiano en la prórroga. El encuentro fue duro y elevó aún más la tensión entre los jugadores de ambos equipos, muchos de ellos campeones del mundo juntos con España. El técnico luso rebajó públicamente la euforia y explicó que su trabajo no dependía de ganar un trofeo, sino de cambiar la estructura del club.
Sin embargo, el triunfo tenía un valor especial: fue el título que le faltaba a Florentino Pérez como presidente y supuso la primera final perdida por Guardiola después de las seis que había ganado con el Barcelona.
Real Madrid 0-2 Barcelona — Semifinal de Champions, ida, 27 de abril de 2011
La ida de las semifinales de la Champions League originó una de las mayores controversias de aquella etapa. Guardiola había felicitado irónicamente a Undiano Mallenco, árbitro de la final copera, por considerar válido por dos centímetros el gol decisivo de Cristiano. Mourinho respondió en la víspera con un ataque verbal: dijo que hasta entonces había dos grupos de entrenadores, los que no hablaban de árbitros y los que criticaban errores, pero que Guardiola había creado un tercero: el de quien cuestionaba los aciertos arbitrales.
Guardiola respondió en el Santiago Bernabéu: «Le llamo José, porque él me ha tuteado y me ha llamado Pep… Fuera del campo él ya ha ganado, como lo ha hecho durante todo el año y lo hará. Le regalo su Champions particular. Dentro del campo, veremos qué pasa». Además, dejó una frase que pasó a la historia: «Él es el puto jefe y el puto amo aquí, en la sala de prensa, y yo no quiero competir».
El Barcelona ganó el encuentro, en el que el árbitro alemán Stark expulsó a Pepe, a Mourinho y a Pinto. Tras el choque, el entrenador madridista afirmó que le daría vergüenza ganar esa Champions de ese modo, aseguró que el Barça tenía poder y cuestionó si este procedía de UNICEF en la camiseta, de Villar en la UEFA o de la simpatía del equipo. También sostuvo que el árbitro se había cargado la semifinal y que, sin la expulsión de Pepe, el Madrid habría podido mantener el 0-0 durante tres horas.
Barcelona 1-1 Real Madrid — Semifinal de Champions, vuelta, 3 de mayo de 2011
Mourinho no pudo ocupar el banquillo del Camp Nou. La UEFA le impuso una sanción de cinco partidos y una multa de 50.000 euros por sus declaraciones tras la ida. Karanka volvió a ejercer como portavoz y criticó al organismo europeo antes del partido. Al término del duelo, censuró la actuación del belga De Bleeckere, al considerar que anuló un gol legal de Gonzalo Higuaín y frenó un contragolpe de Ángel Di María. «Otra vez tiene razón el míster: era imposible que pasáramos», declaró.
Real Madrid 2-2 Barcelona — Supercopa de España, ida, 14 de agosto de 2011
Después de las vacaciones, el ambiente previo pareció más relajado. No obstante, Mourinho dejó claro que no olvidaba lo ocurrido en Champions: «No me va a callar nadie, aunque del partido de la Champions aprendí que no se pueden decir verdades». Tras el encuentro no compareció y delegó de nuevo en Karanka, quien señaló que algunas situaciones, según su criterio, no habían cambiado. El Real Madrid reclamó un penalti no señalado de Víctor Valdés sobre Cristiano.
Barcelona 3-2 Real Madrid — Supercopa de España, vuelta, 17 de agosto de 2011
El gran conflicto estalló durante el partido, tras una dura entrada de Marcelo a Cesc Fàbregas, que debutaba con el Barcelona. La acción provocó una multitudinaria trifulca con insultos y empujones entre jugadores y miembros de ambos cuerpos técnicos. Mourinho se acercó al tumulto y metió un dedo en el ojo de Tito Vilanova, entonces segundo entrenador azulgrana.
Sus declaraciones posteriores aumentaron la polémica: «¿Pito o Tito Vilanova? No sé quién es ese tal Pito». Más tarde ofreció unas disculpas dirigidas únicamente al madridismo y aseguró que otros estaban más acostumbrados que él a la hipocresía del fútbol. El Madrid perdió el título y la relación entre ambos clubes quedó completamente deteriorada.
Real Madrid 1-3 Barcelona — Liga, jornada 16, 10 de diciembre de 2011
Fue uno de los clásicos más tranquilos de la etapa Mourinho. El Barcelona fue superior y no hubo grandes polémicas con Guardiola ni con el arbitraje. Mourinho saludó cordialmente al técnico azulgrana antes del inicio y a Tito Vilanova tras el pitido final. Esta vez, su crítica se dirigió hacia Xabi Alonso, al que reprochó haber retirado el pie en una acción dividida que derivó en el primer gol del Barça.
Real Madrid 1-2 Barcelona — Copa del Rey, cuartos de final, ida, 18 de enero de 2012
La mala dinámica madridista ante su rival continuó y la afición blanca comenzó a mostrar inquietud. Mourinho asumió la responsabilidad: «Entiendo al Bernabéu, pero no le escucho. El responsable soy yo, sobre todo cuando perdemos. La victoria tiene muchos padres. La derrota solo tiene un padre, que soy yo. Lo acepto».
Barcelona 2-2 Real Madrid — Copa del Rey, cuartos de final, vuelta, 25 de enero de 2012
El Madrid era campeón de invierno y aventajaba en cinco puntos al Barcelona en la Liga, aunque el ambiente interno estaba agitado. Mourinho buscaba al supuesto «topo» que filtraba a la prensa alineaciones e intimidades del vestuario.
El equipo blanco firmó un buen partido, pero la falta de acierto le impidió al menos forzar la prórroga y quedó eliminado. Mourinho, que atravesaba semanas más tranquilas, aprovechó para lanzar una crítica al árbitro, nuevamente Teixeira Vitienes: «Yo lo que he escuchado es que aquí es imposible ganar».
Barcelona 1-2 Real Madrid — Liga, jornada 35, 21 de abril de 2012
Mourinho no habló ni antes ni después del partido. La victoria prácticamente certificó el título de Liga para el Real Madrid y representó el mayor éxito del portugués en el banquillo de Concha Espina. El equipo conquistó el campeonato con una cifra histórica de 100 puntos y 121 goles a favor.
Barcelona 3-2 Real Madrid — Supercopa de España, ida, 23 de agosto de 2012
Fue uno de los clásicos más pacíficos de la era Mourinho. La reciente Liga conquistada por el Madrid y la salida de Guardiola, sustituido por Tito Vilanova, contribuyeron a suavizar el clima. En la previa se recordó el episodio del dedo en el ojo y Mourinho admitió su error: «No debí haber hecho lo de Tito». Añadió que trabajaba con sus jugadores para controlar las emociones y que él había fallado en ese aspecto.
Tras perder, se limitó a protestar por un fallo arbitral en el primer gol azulgrana, que atribuyó al juez de línea.
Real Madrid 2-1 Barcelona — Supercopa de España, vuelta, 29 de agosto de 2012
El triunfo dio al Real Madrid su segundo título bajo la dirección de Mourinho, gracias al valor doble de los goles fuera de casa. El entrenador volvió a dejar la rueda de prensa en manos de Karanka. El clásico transcurrió sin grandes incidentes y permitió al técnico ganar por primera vez al Barça en el Santiago Bernabéu, además de cortar una racha de tres tropiezos en el inicio del curso 2012-13.
Barcelona 2-2 Real Madrid — Liga, jornada 7, 7 de octubre de 2012
El Madrid llegó a Barcelona con una desventaja de ocho puntos respecto al líder. En la víspera, Mourinho lanzó un mensaje dirigido tanto al colectivo arbitral como al propio club: «Han pasado cosas desde el inicio de la temporada, pero nadie en el Real Madrid ha abierto la boca ni ha hecho un solo comentario y no seré yo el que lo vaya a hacer».
Tras el empate, denunció un penalti no señalado y expresó su desacuerdo con la política de moderación pública del club respecto a los árbitros. Futbolísticamente, el duelo quedó marcado por el enfrentamiento entre Cristiano y Lionel Messi, autores de los dos goles de sus respectivos equipos.
Real Madrid 1-1 Barcelona — Copa del Rey, semifinal, ida, 30 de enero de 2013
Con el enfrentamiento con árbitros y Barcelona más calmado, Mourinho mantenía tensión con una parte del vestuario próxima a Casillas. El portero, al que el técnico había señalado de forma indirecta como presunto «topo», perdió la confianza del entrenador y la titularidad.
La situación se agravó con unas declaraciones de Sara Carbonero, entonces pareja del guardameta, en la cadena Televisa de México. La periodista afirmó que el clima en el vestuario no era bueno, que los jugadores no comulgaban con Mourinho y que existía división.
Barcelona 1-3 Real Madrid — Copa del Rey, semifinal, vuelta, 26 de febrero de 2013
La previa volvió a encenderse por el árbitro. Con Tito Vilanova ausente desde diciembre de 2012 por su tratamiento contra el cáncer —regresó al banquillo, pero falleció en abril de 2014—, su sustituto Jordi Roura habló de Undiano Mallenco y recordó que los números del Barça con ese colegiado eran peores, además de aludir a su permisividad en la final de Copa de 2011.
Mourinho respondió con ironía y aseguró que prefería quedarse con las lecciones de deportividad del Barcelona: no hablar de árbitros, no rodearlos, no buscar tarjetas para el rival y no disimular. También reconoció que el conjunto azulgrana jugaba muy bien.
Cristiano marcó dos goles y el Madrid se clasificó para la final. La sorpresa posterior fue que Casillas, de baja por una fractura en un dedo, apareció en la sala de prensa del Camp Nou. El guardameta explicó que la decisión había sido acordada por el vestuario para que el capitán celebrara el triunfo con la afición.
Real Madrid 2-1 Barcelona — Liga, jornada 26, 2 de marzo de 2013
El último clásico de la primera etapa de Mourinho fue probablemente el más sereno. Impulsado por la reciente clasificación copera, el Real Madrid volvió a imponerse al Barcelona. Apenas hubo tensión, aunque Karanka aprovechó la victoria para responder a quienes consideraban que la temporada podía acabarse el 5 de marzo.
El triunfo no alteró la situación liguera: el Madrid era tercero, a 13 puntos del Barcelona y a dos del Atlético de Madrid. El conjunto catalán acabó conquistando aquella Liga con 100 puntos, quince más que el Real Madrid.















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