El envejecimiento del parque automovilístico español se ha convertido en un reto estructural para la descarbonización del transporte y la seguridad vial. El primer estudio sobre el triple impacto de la renovación del parque móvil, elaborado por Sigma Dos e impulsado por Fundación Repsol, Sernauto, Faconauto y la Universidad Politécnica de Madrid, con el apoyo de la DGT, analiza las consecuencias ambientales, económicas y de seguridad de esta situación.
Más de seis de cada diez vehículos superan los diez años
España cuenta con cerca de 31,7 millones de vehículos censados, de los que el 62% tiene más de diez años. El problema adquiere una mayor dimensión entre los automóviles de más de 20 años, correspondientes a la normativa Euro 4 o inferior.
Este grupo suma aproximadamente 9,2 millones de vehículos, el 29,3% del parque móvil nacional. Más del 80% de ellos no dispone de distintivo ambiental y puede llegar a emitir hasta diez veces más contaminantes que un turismo actual homologado como Euro 6d o con etiqueta Cero.
La antigüedad de los automóviles es, para el 44% de los ciudadanos, uno de los tres elementos con mayor influencia sobre las emisiones reales de CO2, junto con un mantenimiento deficiente y el tipo de motor.
Apoyo a una transición abierta a todas las tecnologías
El estudio señala a la neutralidad tecnológica como una vía para acelerar la descarbonización sin elevar en exceso la carga económica para los conductores. Más del 65% de los particulares y profesionales consultados considera que los planes de renovación deberían incluir todas las tecnologías disponibles, en lugar de limitarse únicamente al vehículo 100% eléctrico.
Asimismo, el 60% de los ciudadanos reconoce que sustituir un vehículo antiguo por un modelo nuevo de combustión, ya sea de gasolina o diésel, implica una mejora relevante en las emisiones.
Los combustibles renovables, una alternativa para el parque ya circulante
Los combustibles renovables se presentan como una opción complementaria para reducir las emisiones de forma inmediata en los vehículos que ya están en circulación. Esta posibilidad cuenta con el respaldo de más del 70% de la población y resulta especialmente adecuada para trayectos de larga distancia y actividades profesionales en las que la electrificación completa mantiene barreras a corto plazo.
La confianza en estos carburantes depende, no obstante, de una certificación transparente de su procedencia: el 80% de los particulares y el 77% de los profesionales considera prioritario acreditar de forma rigurosa su origen plenamente renovable.
El envejecimiento también afecta a la seguridad vial
La antigüedad del parque móvil tiene consecuencias directas sobre la seguridad en carretera. Según advierten los profesionales del sector, el 74% de los vehículos circula habitualmente con elementos críticos deficientes.
A esta situación se añade que el 29% de los conductores particulares no cumple con las revisiones periódicas recomendadas por los fabricantes, así como el 30% de absentismo persistente en la inspección técnica de vehículos, la ITV.
Los sistemas ADAS ganan relevancia entre los usuarios
Frente a este escenario, los sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos como ADAS, superan el 65% de conocimiento entre los usuarios. La frenada automática de emergencia cuenta con el apoyo del 83% de los particulares, el detector de fatiga alcanza el 82% y el asistente de mantenimiento de carril, el 78%.
Más de siete de cada diez encuestados consideran que estas herramientas son decisivas para evitar accidentes o reducir de forma significativa su mortalidad.
El precio frena la compra de vehículos nuevos
El coste de los automóviles nuevos es el principal obstáculo para renovar el vehículo para el 60% de los particulares y el 45% de los profesionales. También influyen la falta de capacidad económica y la escasez de incentivos públicos.
De acuerdo con el informe, unas ayudas directas y estables aumentarían en un 57% la intención de compra entre quienes ya valoran sustituir su coche. Además, el 44% de los propietarios de vehículos con más de 15 años utilizaría esos estímulos para llevar su automóvil al desguace.
Propuesta de un Plan Nacional de renovación
Las entidades firmantes plantean un Plan Nacional basado en cuatro líneas de actuación. La primera consiste en establecer un marco plurianual de incentivos estables, vinculados al achatarramiento de vehículos con más de diez años.
Como segunda medida, proponen crear en Europa una categoría regulatoria de cero emisiones netas para los turismos que utilicen exclusivamente combustibles renovables cubiertos por la directiva RED III. El tercer eje apuesta por reforzar el mantenimiento preventivo y reducir el absentismo en las estaciones de ITV.
Por último, reclaman una fiscalidad favorable que combine subvenciones directas para la compra, deducciones en el IRPF y amortización acelerada para las flotas de empresas y autónomos.















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