La presencia de China en Latinoamérica desde el inicio del siglo ha modificado la percepción regional sobre las grandes potencias. Por primera vez, los ciudadanos latinoamericanos consideran que la influencia china en el continente es más positiva que la de Estados Unidos, históricamente la potencia hegemónica del hemisferio.
Según el último Latinobarómetro, la mayor encuesta regional sobre asuntos políticos y sociales, la valoración positiva de la influencia estadounidense descendió del 60% en 2020 al 57% en 2026. En ese mismo periodo, la opinión negativa sobre esa influencia aumentó del 28% al 37%.
La evolución ha sido inversa en el caso de China. La percepción positiva sobre su influencia pasó del 48% al 65% durante los últimos seis años, mientras que la valoración negativa bajó del 37% al 26%. Este cambio parece estar vinculado a la baja popularidad de Donald Trump en la región, una circunstancia que China aprovecha para proyectarse como una potencia benefactora.
La imagen de Estados Unidos sigue por encima de la china
Al margen de cómo se valora la influencia de cada país, la imagen general de Estados Unidos continúa siendo mejor que la de China: el 63% de los latinoamericanos tiene una opinión favorable de EE.UU., frente al 59% que expresa esa valoración sobre China.
La percepción de ambas potencias se ha mantenido relativamente estable en las dos últimas décadas. La imagen estadounidense mejoró después de las injerencias negativas de la segunda mitad del siglo XX, mientras que China comenzó a consolidar su desembarco económico en la región.
Durante la presidencia de George W. Bush, marcada por las campañas de Afganistán e Irak y por la crisis financiera de 2008, China llegó a superar a Estados Unidos en valoración favorable. Sin embargo, incluso entonces EE.UU. seguía siendo considerado el país con una incidencia más positiva en Latinoamérica. Esa situación es la que ahora ha cambiado, probablemente por el efecto del segundo mandato de Donald Trump.
Diferencias entre países latinoamericanos
Los ciudadanos que mejor valoran a Estados Unidos se encuentran en Centroamérica, donde el gran vecino del norte aún es el principal socio comercial. En Suramérica, en cambio, China se ha convertido en el primer socio comercial de la mayor parte de los países. También destaca Venezuela, donde Washington ha respaldado al movimiento opositor.
La opinión más desfavorable sobre Estados Unidos se registra tradicionalmente en los países del Cono Sur y en México. Aun así, en varias naciones centroamericanas una buena valoración de EE.UU. convive con la percepción de que la influencia de China resulta más favorable, como ocurre en Costa Rica y El Salvador.
Chile, Brasil y México
Chile sobresale como el país que mejor califica sus relaciones exteriores con China, por encima de las que mantiene con Estados Unidos. Por el contrario, Brasil y México son los países que puntúan más bajo sus relaciones con Washington.
Tras Estados Unidos y China, la Unión Europea cuenta con una imagen favorable del 58% entre los latinoamericanos. Más atrás se sitúan Rusia, con un 39%; Israel, con un 30%; e Irán, con un 20%.
La valoración de las políticas de Trump
En términos generales, los latinoamericanos desaprueban las políticas de Donald Trump. El 55% considera que tienen un impacto negativo en el mundo, una cifra especialmente elevada en México, Guatemala, Uruguay y El Salvador. Por su parte, el 36% estima que el impacto de estas políticas es positivo.
El respaldo a las políticas de la Administración Trump es mayor en Venezuela, República Dominicana, Paraguay y Costa Rica.
Captura de Maduro y embargo a Cuba
La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos recibe, no obstante, un apoyo mayoritario en la región: el 69% se declara favorable, especialmente en Costa Rica, Colombia y Panamá. El 24% la rechaza, sobre todo en Argentina, México, Brasil y Uruguay.
Respecto al embargo que Estados Unidos mantiene desde hace décadas sobre Cuba y que Trump ha intensificado, el 50% de los latinoamericanos manifiesta su rechazo, con especial incidencia en México, Uruguay y Argentina. El 34% lo aprueba, aunque en ningún país ese respaldo supera el 45%.















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