Los dos investigados permanecen en prisión provisional
Carlota S. L., de 40 años, y Luis Carlos R. J., de 30, continúan en prisión provisional sin fianza en el centro penitenciario de Zuera (Zaragoza) desde el 13 de agosto, a la espera de juicio. La mujer, hija mayor de las víctimas, está embarazada de cinco meses.
Ambos están investigados por el asesinato de Javier Sánchez Ansó, de 67 años, y María Esther Latorre Larrodé, de 66, un matrimonio de agricultores jubilados que fue hallado muerto en su vivienda de Tauste el 7 de agosto. Según la investigación, los dos acusados habrían planificado el crimen y aguardaron ocultos en una habitación de la casa hasta el regreso de las víctimas, que habían salido a cenar con unos amigos.
Las pesquisas apuntan a que Javier Sánchez Ansó fue atacado mientras dormía y murió en la misma posición en la que se encontraba. María Esther Latorre, en cambio, habría sido sorprendida en el pasillo y trató de defenderse. Ambos presentaban una treintena de heridas de arma blanca, de acuerdo con la información recogida en la investigación.
Los investigadores sostienen que la pareja permaneció unas siete horas en el interior de la vivienda y que, antes de abandonarla, habría limpiado parte de la escena con una fregona. El cuchillo de cocina que presuntamente se utilizó en el doble crimen no ha sido localizado. Las batidas realizadas, incluso con drones en el trayecto entre Tauste y la estación de Gallur, no han permitido encontrarlo.
Una visita previa que despertó las sospechas
Uno de los elementos destacados por la investigación es que Carlota y Luis Carlos habrían acudido al domicilio familiar una semana antes en circunstancias similares: sin avisar y utilizando transporte público, cuando lo habitual era que los padres fueran a recogerlos a la estación.
En aquella ocasión, un familiar los localizó de forma inesperada. No llegaron a encontrarse con el matrimonio porque Javier y Esther estaban fuera de Tauste, una circunstancia que, siempre según las pesquisas, los investigados desconocían. Los agentes sospechan que aquella visita pudo responder a las mismas intenciones que, presuntamente, se materializaron días después.
El recorrido registrado por las cámaras
Las imágenes de videovigilancia recopiladas por la Guardia Civil sitúan a los acusados en el trayecto hacia la vivienda de la calle Ronda Val de Volvi, número 5. Habrían viajado en autobús desde la Estación Intermodal de Zaragoza hasta Tauste y, desde allí, se dirigieron caminando hasta el domicilio.
Después de la franja horaria en la que se sitúa el doble crimen, habrían recorrido a pie unos 8,5 kilómetros hasta la estación de tren de Gallur. Las grabaciones muestran que Luis Carlos se cambió de ropa durante ese desplazamiento, mientras Carlota regresó con la misma indumentaria. El posicionamiento de sus teléfonos móviles también los ubica en la vivienda durante el intervalo temporal considerado crítico por el forense.
Los dos regresaron posteriormente al piso de Zaragoza donde convivían. La investigación señala que el inmueble pertenece a Carlota, aunque apunta que el matrimonio pudo haber contribuido económicamente a su adquisición, en un contexto de discrepancias familiares relacionadas, entre otros aspectos, con una supuesta deuda.
La detención y el impacto en Tauste
La Guardia Civil detuvo a ambos el lunes 10 de agosto, pocas horas después del hallazgo de los cadáveres. No pudieron asistir al tanatorio ni al sepelio de Javier y Esther, celebrados ese mismo día en Tauste, un hecho que generó comentarios y sospechas entre los vecinos de esta localidad de unos 7.000 habitantes.
Desde el Ayuntamiento han expresado el impacto causado por el caso, aunque insisten en que no dan credibilidad a los rumores difundidos en torno a los hechos. Entre ellos figuran supuestas afirmaciones de Carlota sobre presuntos abusos por parte de su padre y de su abuelo. Según la información disponible, estas alegaciones no aparecen recogidas ni en la investigación ni en los autos de prisión provisional.
La causa, inicialmente instruida por la jueza Alba Peña Gil, de Ejea de los Caballeros, está actualmente en manos de otra magistrada. Aún quedan pruebas testificales y resultados de análisis pendientes, y la previsión es que el procedimiento llegue a juicio a finales de 2027.
La situación psiquiátrica y los motivos investigados
La defensa de Carlota solicitó su ingreso en un centro psiquiátrico al alegar que había sido diagnosticada de esquizofrenia diez años antes. Personas de su entorno manifestaron preocupación porque, presuntamente, habría dejado la medicación meses atrás en su deseo de ser madre.
No obstante, el auto judicial tuvo en cuenta el informe del médico forense, que no apreciaba alteraciones senso-perceptivas, cognitivas ni afectivas, y señalaba que la investigada presentaba un lenguaje claro y sin signos de disgregación del pensamiento. La instructora concluyó que durante los hechos tenía plena capacidad para distinguir entre el bien y el mal.
La jueza acordó la prisión preventiva al apreciar riesgo de fuga y la posibilidad de que pudieran ocultarse, alterarse o destruirse pruebas relevantes. En ese momento todavía no se habían encontrado ni el arma homicida ni la ropa que los investigados habrían llevado durante los hechos.
Entre los posibles móviles analizados figuran las discrepancias familiares e ideológicas entre el matrimonio y la pareja investigada. Javier y Esther eran personas muy implicadas en la comarca, vinculadas al sindicato UAGA y a Izquierda Unida de Aragón, donde eran descritos como personas pacíficas y comprometidas.
La investigación también contempla como hipótesis el inicio, por parte de los padres, de un procedimiento para obtener la curatela de Carlota, relacionada con la gestión económica, así como una supuesta oposición a que tuviera un hijo. Respecto a Luis Carlos, las diligencias recogen que podría haber buscado tener un hijo en España para facilitar la obtención de la nacionalidad.
Testimonios clave para la causa
Luis Carlos, natural del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, habría sido suboficial de la Armada de Colombia y tenía una hija con otra mujer en su país de origen. Un antiguo compañero de piso declaró que el investigado había aludido en alguna ocasión a la necesidad de matar a sus suegros.
Asimismo, una mujer identificada con las iniciales S. G. C., con quien Luis Carlos mantenía supuestamente una relación, rechazó proporcionar una coartada para la noche del viernes. En su declaración ante los agentes manifestó que el investigado le había confesado el doble crimen. Su testimonio propició la detención inmediata de los dos acusados y fue ratificado posteriormente ante la jueza.
Tras su arresto, Carlota llamó a su hermana menor, Olga, residente en Irlanda. Según recoge la investigación, durante esa conversación manifestó que deshacerse de sus padres era algo que tenía que hacer. La declaración de Olga todavía está pendiente y es considerada una prueba relevante para la instrucción.
Indicios de asesinato
La investigación considera que existen numerosos indicios para calificar los hechos como delitos de asesinato, por el presunto ensañamiento derivado de la cantidad de puñaladas y por la alevosía atribuida al carácter sorpresivo de los ataques y a la posición de ventaja de los agresores.
No se detectaron signos de forzamiento en la cerradura. Según las diligencias, los investigados conocían bien la vivienda familiar, donde presuntamente se produjo el doble crimen.
















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