El Louvre refuerza su seguridad, pero mantiene áreas vulnerables un año después del robo de joyas

El Louvre refuerza su seguridad, pero mantiene áreas vulnerables un año después del robo de joyas

Un año después del robo de ocho joyas históricas valoradas en 88 millones de euros, el Museo del Louvre aún no ha completado el refuerzo de sus sistemas de seguridad. Las piezas, pertenecientes a la época de Napoleón y a los reyes y emperadores franceses del siglo XIX, continúan desaparecidas.

La Galería de Apolo vuelve a recibir visitantes

La Galería de Apolo reabrió al público el 22 de julio, después de que se retiraran todas las joyas reales e imperiales que se exponían en ella. Desde entonces, este espacio se ha convertido también en un punto de interés para los turistas, muchos de los cuales se detienen junto a la ventana por la que accedieron los ladrones el 19 de octubre de 2025.

Por ese acceso entraron dos de los integrantes de un comando de cuatro personas que, utilizando una camioneta con una escalera eléctrica de mudanzas y sierras de disco, lograron llevarse parte del patrimonio histórico francés. El asalto dañó la imagen internacional del museo y dejó una profunda inquietud entre sus empleados y los aficionados al arte.

Christian Galani, delegado sindical de la CGT y trabajador del Louvre, sostiene que la plantilla continúa sintiéndose expuesta. «Aún nos sentimos vulnerables, y aún más cuando vemos los robos que se han producido estos últimos meses en otros museos», afirma. Para el representante sindical, el museo necesita más recursos para reforzar su protección.

Cámaras y detectores: avances aún insuficientes

El atraco puso de manifiesto deficiencias conocidas desde hacía años, entre ellas la falta de cámaras de videovigilancia. La entonces presidenta del Louvre, Laurence des Cars, no logró resolver estos problemas y dimitió en febrero tras la presión ejercida por los sindicatos y parte de la clase política.

Su sucesor, Christophe Leribault, ha defendido que la implantación de un nuevo modelo de seguridad requiere tiempo. «Unos meses no son suficientes para desplegar, con nuestros equipos, un nuevo sistema de seguridad. Tampoco queremos convertir el Louvre en un fuerte militar», declaró recientemente a Le Figaro.

Nuevas medidas en el exterior del museo

Entre las iniciativas adoptadas figura la contratación, el pasado verano, de Olivier Goupil, excomisario de Policía y nuevo coordinador de seguridad. Además, se han instalado nuevas cámaras en el exterior del edificio situado en el centro de París.

Goupil ha indicado que la videovigilancia del perímetro estará terminada dentro de un año y que también se están colocando nuevos detectores en las obras. Sin embargo, Galani advierte de que persisten numerosas zonas interiores sin cámaras y de que queda mucho trabajo pendiente.

El sindicalista cuestiona también la distribución de los fondos: el presupuesto contempla 1,8 millones de euros para seguridad, frente a 118 millones de euros para el proyecto Renacimiento del Louvre. Esta iniciativa, impulsada en enero de 2025 por el presidente Emmanuel Macron, prevé renovar el envejecido edificio y crear una nueva entrada y una sala para La Gioconda, aunque sigue generando controversia.

Pese a que el relevo en la presidencia del museo contribuyó a rebajar la tensión interna, los sindicatos han convocado una huelga para el 15 de diciembre. Esperan cerrar un acuerdo con la dirección que permita incorporar a 100 nuevos agentes de seguridad, una cifra que compensaría parcialmente los 200 puestos eliminados en los últimos 15 años, según Galani.

Sin rastro de las ocho joyas robadas

El destino de las joyas sigue siendo una de las principales incógnitas de la investigación. La corona de la emperatriz Eugenia de Montijo, abandonada por los ladrones durante la huida, se encuentra en restauración y podría volver a exponerse en 2027 o 2028.

En cambio, los investigadores desconocen si el resto del botín permanece en Francia o ha salido del país. También temen que las piezas hayan sido desmontadas para vender por separado sus más de 8.700 piedras preciosas.

Una sucesión de robos en museos franceses

El golpe al Louvre no ha sido un caso aislado. En los últimos meses se han registrado robos en diversos museos de Francia. El episodio más conocido se produjo en septiembre en la casa-museo de Renoir, donde fueron sustraídos dos cuadros del artista impresionista. Las autoridades localizaron posteriormente ambas obras, que se encuentran en bastante buen estado, aunque una presenta un rasguño en la tela.

A principios de agosto, el centro cultural Jacques Chirac, en Corrèze, sufrió su tercer robo en menos de un año. Días antes, dos hombres disfrazados de payasos entraron en el museo de Chatillon-sur-Seine y sustrajeron el torque de oro de la Dama de Vix, una excepcional joya celta de 2.500 años de antigüedad y de valor económico incalculable.

Estelle Stamm, jefa adjunta de la Oficina Central de Lucha contra el Tráfico de Bienes Culturales, explicó a Le Figaro que los robos en instituciones culturales aumentan porque conservan objetos de gran valor, mientras que sus medidas de seguridad suelen ser menos sofisticadas que las de bancos y joyerías de lujo.

Cuatro encarcelados y una posible actuación por encargo

Actualmente, cuatro hombres permanecen en prisión preventiva y otros cinco están imputados por el robo del Louvre. Dos de los detenidos reconocieron ser quienes accedieron al museo y rompieron las vitrinas para llevarse las joyas. No obstante, no existen pruebas concluyentes de que los otros dos encarcelados integraran el comando.

Abdoulaye N., uno de los autores reconocidos, aseguró ante los jueces que se había detenido a las personas equivocadas. El hombre trabajaba clandestinamente como taxista y residía en Aubervilliers, una localidad de la periferia norte de París.

Los dos ladrones, de nacionalidad francesa y argelina, afirmaron que actuaron por encargo a cambio de entre 20.000 y 25.000 euros. Sin embargo, se han negado a revelar quién sería el supuesto cabecilla, una hipótesis que los investigadores tampoco descartan que haya sido inventada. Uno de ellos alegó durante su interrogatorio que revelar el nombre podría tener consecuencias para él y su familia.

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