Estados Unidos e Israel descartan, por el momento, lanzar un ataque de gran escala contra objetivos estratégicos de Irán antes de la celebración de sus respectivos procesos electorales. Los indicios apuntan a que una eventual operación conjunta no se produciría antes del 3 de noviembre, fecha de las elecciones de medio mandato de Trump en Estados Unidos.
Israel tampoco prevé emprender una acción militar unilateral antes de sus elecciones generales, previstas para el próximo martes 27 de octubre. La prensa hebrea había informado del interés del primer ministro, Benjamin Netanyahu, en una operación de este tipo que pudiera reforzar sus opciones de reelección.
El Ejército israelí no ve urgente un ataque
El jefe de las Fuerzas Armadas israelíes, el teniente general Eyal Zamir, declaró al Canal 13 de Israel, en declaraciones recogidas por medios hebreos, que el Ejército no aprecia por ahora una necesidad inmediata de actuar.
«No vemos ninguna indicación de que sea necesario atacar Irán antes de las elecciones; cuando veamos que el ataque sea necesario, lo haremos», afirmó Zamir.
El principal adversario de Netanyahu en la carrera por liderar el próximo Gobierno, el exmilitar Gadi Eisenkot, expresó una posición similar en el mismo canal. A su juicio, una ofensiva contra Irán «enturbiaría» las próximas elecciones generales israelíes.
Empate entre los bloques electorales
Los últimos sondeos en Israel reflejan un empate técnico entre los dos principales bloques. Por un lado está el encabezado por Netanyahu, integrado por la derecha, la extrema derecha nacionalista y los partidos religiosos. Frente a él se sitúa la alianza «anti-Netanyahu» de Eisenkot, que ha conseguido sumar a su formación de centro grupos de derechas, la izquierda y votantes árabes israelíes.
El líder del Likud, de 77 años, acumula cerca de 19 años en el poder en distintos mandatos. Una parte importante de la sociedad israelí busca un cambio de estilo, aunque no necesariamente de política de seguridad, especialmente tras la guerra de Gaza y la confrontación abierta con los ayatolás iraníes.
Según la percepción generalizada entre los analistas, una eventual llegada de Eisenkot al poder mantendría la línea de «mano dura» de Netanyahu. Esa es también la valoración de Teherán, que no ha rebajado su tono con el objetivo de no favorecer electoralmente al rival del actual primer ministro israelí.
Irán mantiene la presión en el estrecho de Ormuz
Irán bombardeó esta semana varios petroleros en el estrecho de Ormuz, una ruta por la que transita una quinta parte del petróleo y del gas líquido mundial. Con esos ataques, Teherán confirmó su intención de mantener el bloqueo establecido casi desde el inicio de la guerra.
Desde el verano, la diplomacia y el intercambio público de propuestas entre Trump y el régimen iraní se han mantenido sin que se haya alcanzado ningún resultado concreto.
Washington estudia una operación breve e intensa
Irán continúa reclamando condiciones maximalistas para levantar el bloqueo del estrecho: el fin del bloqueo estadounidense de sus puertos, la libre circulación de su petróleo y el acceso a sus activos financieros.
La Administración Trump, en cambio, parece decidida a recurrir de nuevo a la fuerza. De acuerdo con fuentes oficiales citadas por The New York Times, una ofensiva estadounidense tendría lugar después de las elecciones del 3 de noviembre y sería «breve pero intensa».
Los posibles objetivos incluirían instalaciones nucleares, infraestructuras energéticas y arsenales de misiles y drones dentro de Irán. Los preparativos del Pentágono estarían prácticamente ultimados tras el despliegue en la región de un tercer portaaviones estadounidense y miles de militares.
Según The Times of Israel, se trata de la mayor concentración de fuerzas de Estados Unidos en Oriente Próximo «en décadas».















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