El balance de Ada Colau, según la crítica de la izquierda populista

El balance de Ada Colau, según la crítica de la izquierda populista

El regreso de Ada Colau al primer plano político

Tras abandonar la alcaldía de Barcelona, Ada Colau afirmó que su gestión había recibido un mayor reconocimiento fuera de una ciudad que consideraba poco agradecida. El artículo plantea que podía esperarse una etapa de conferencias bien remuneradas, pero sostiene que ese escenario no se produjo.

En su lugar, Colau participó en la denominada Flotilla Kufiya, que se dirigía a Gaza con un cargamento humanitario que el texto califica de invisible. Según esta interpretación, aquella travesía anticipaba su voluntad de regresar a la actividad política y mediática.

La exalcaldesa reapareció posteriormente en platós de televisión para explicar que también había tenido que abandonar su vivienda. Tras separarse de su pareja, indicó que su salario en la fundación de los comunes no le permitía asumir el alquiler, pese a haber percibido durante ocho años 90.000 euros anuales como alcaldesa. El texto sitúa así su objetivo en la obtención de un escaño en Madrid como figura visible de la extrema izquierda.

Críticas a los ocho años de mandato en Barcelona

El artículo califica los ocho años de gobierno de Colau como los peores que recuerda Barcelona. Enmarca su gestión en una situación de tensión política junto a la Generalitat presidida por Quim Torra, a quien menciona por su llamamiento a los CDR para que «apretaran».

Según el texto, el Ayuntamiento no respondió de forma adecuada a la actuación de grupos antisistema y a los episodios de quema de contenedores. También cuestiona el denominado urbanismo táctico, al que atribuye intervenciones perjudiciales en los chaflanes del Ensanche.

Supermanzanas, vivienda y gentrificación

El periodista Lluís Permanyer, en su memoria póstuma Per Barcelona (Destino), critica el modelo urbanístico desarrollado durante aquella etapa. Frente a la propuesta de Ildefons Cerdà de ajardinar los interiores de manzana, el libro cuestiona la implantación de supermanzanas.

De acuerdo con esa crítica, la medida habría tenido un efecto contrario al deseado: en vez de reforzar el tejido vecinal, habría contribuido al encarecimiento de viviendas y alquileres, a la gentrificación y a la sustitución de residentes barceloneses por expatriados con mayor poder adquisitivo.

Permanyer también dirige sus reproches hacia Janet Sanz, entonces teniente de alcalde, por su reacción ante el cierre de Nissan. El autor citado la sitúa bajo el amparo de Colau, a la que define como «la peor alcaldesa».

Decisiones cuestionadas durante la alcaldía

El artículo recupera la crónica Excelentísima activista, publicada por Joaquim Roglan en 2016, para sostener que el populismo de Colau confirmó los peores pronósticos. Entre las decisiones señaladas figura la regulación de los alquileres, que, según el texto, coincidió con un aumento desde los 800 euros hasta los 1.100 euros.

También menciona la obligación de reservar el 30% de cada edificio de nueva construcción para vivienda social, la gestión de la Zona de Bajas Emisiones, la desautorización de la Guardia Urbana, la actitud ante las ocupaciones, la oposición al Mobile Congress y la pérdida de la candidatura de Barcelona para albergar la Agencia Europea del Medicamento.

Sobre esta última cuestión, el texto afirma que Colau no viajó a Bruselas y que advirtió de que la candidatura no era del agrado de sus bases. La conclusión editorial es que la extrema izquierda formula propuestas utópicas, pero no logra gestionar situaciones que trascienden su marco ideológico.

Fiscalidad, Rambla y memoria histórica

Durante los disturbios vinculados al independentismo, el artículo acusa al consistorio de incrementar la presión fiscal sobre los restauradores. Recoge el testimonio de un propietario de un histórico restaurante de Las Ramblas, quien lamentaba que una subida de impuestos podía expulsarles de su actividad, aunque no respondieran con la quema de contenedores.

El texto también reprocha a Colau haber destinado únicamente 10 millones de euros a la reforma de la Rambla, una cantidad que, según sostiene, impediría culminar el proyecto antes de 2030. Además, vincula su mandato al aumento del incivismo, a los problemas derivados de los narcopisos en el Raval y a las quejas vecinales.

Cambios simbólicos y cierre político

Como respuesta a esos problemas, el artículo sostiene que la alcaldesa recurrió a la memoria histórica. Cita los cambios en el nomenclátor, entre ellos la retirada del nombre del almirante Cervera y su sustitución por el del cómico Pepe Rubianes, así como el derribo de monumentos y la intervención sobre la estatua ecuestre de Franco.

El texto presenta este balance como el currículo de Ada Colau para el Frente Amplio, una opción que, según afirma, es ignorada por Irene Montero y Gabriel Rufián. La pieza concluye que Colau no superaría ese «casting» y anticipa una cuenta atrás hacia su inmolación política.

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