En un anuncio realizado cuando los estadounidenses comenzaban a votar en las elecciones de medio mandato, el presidente Donald Trump ha afirmado que Estados Unidos dejará de proporcionar ayuda económica a Israel al finalizar este año.
La declaración se produce en un contexto de creciente rechazo al respaldo de Washington al Gobierno israelí, especialmente entre los demócratas, aunque también existen sectores republicanos críticos con el gasto destinado a la ayuda exterior.
Un anuncio en plena jornada electoral
Trump comunicó su decisión durante una entrevista telefónica con el programa «Fox & Friends». Según explicó, el fin de la asistencia ya había sido acordado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
El presidente situó esa ayuda en aproximadamente 4.000 millones de dólares anuales y sostuvo que Israel cuenta con capacidad económica suficiente para adquirir su propio armamento. «No lo necesitan», declaró Trump. «Israel es un país muy próspero».
Un acuerdo cuya aplicación aún no está definida
Trump ha presentado el cambio como un entendimiento entre aliados y ha asegurado que fue Netanyahu quien planteó la posibilidad de que Israel dejara de depender de la asistencia estadounidense. De acuerdo con el mandatario, ambos trataron esta cuestión durante años y cerraron el acuerdo hace varios meses.
Sin embargo, todavía no se conocen aspectos esenciales de esta decisión. El acuerdo vigente de asistencia de Estados Unidos contempla cerca de 3.800 millones de dólares al año hasta 2028. Netanyahu había manifestado su intención de reducir de forma progresiva la dependencia israelí de esos fondos, pero no se han detallado ni las condiciones ni el mecanismo para adelantar el fin de la ayuda a diciembre.
Tampoco se ha precisado el alcance completo del anuncio. Trump mencionó asistencia militar, dinero y prestaciones en especie.
Washington mantendría la posibilidad de intervenir
A pesar de defender que Israel puede financiar la compra de armas por su cuenta, Trump dejó abierta la posibilidad de que Estados Unidos vuelva a intervenir si fuera necesario. El presidente aseguró que Washington seguirá ayudando a Israel en caso de que lo necesite.
Sus declaraciones apuntan así a la finalización de la financiación anual, pero no al cese de las ventas de armas ni del respaldo estratégico del que depende Israel.
La ayuda a Israel profundiza las divisiones políticas
El apoyo estadounidense a Israel se ha convertido en un foco de división política a raíz de la guerra de Gaza y de los más de 70.000 palestinos muertos. Dentro del Partido Demócrata han ganado fuerza las peticiones para condicionar o suspender los suministros de armamento.
En la derecha también han surgido voces contrarias a mantener este gasto, aunque sus argumentos no siempre coinciden con los planteados desde la izquierda.
El precedente en la Cámara de Representantes
Esta coincidencia parcial se reflejó en julio, cuando la Cámara de Representantes rechazó por 314 votos frente a 104 una enmienda destinada a eliminar la ayuda a Israel. La iniciativa fue promovida por el republicano Thomas Massie.
Casi la mitad de los demócratas respaldó la propuesta, evidenciando las fracturas que atraviesan el tradicional apoyo bipartidista estadounidense a Israel.
La elección del momento para realizar el anuncio ha generado acusaciones de oportunismo electoral. La exdiputada republicana Marjorie Taylor Greene, enfrentada con Trump, ha relacionado la declaración con el riesgo de una derrota republicana y ha sostenido que no alterará el resultado de las urnas.
Israel, principal receptor histórico de asistencia estadounidense
Según un informe del Servicio de Investigación del Congreso, Estados Unidos ha entregado a Israel cerca de 174.000 millones de dólares en ayuda bilateral y financiación para defensa antimisiles. Esta cifra convierte al país en el mayor receptor acumulado de asistencia estadounidense desde la II Guerra Mundial.
Al mismo tiempo, las encuestas reflejan un deterioro de la imagen de Israel entre la opinión pública estadounidense. Un sondeo del Pew Research Center, realizado entre el 23 y el 29 de marzo de 2026, indicó que el 60% de los estadounidenses tenía una opinión desfavorable del país, frente al 53% registrado en 2025 y al 42% de 2022.
El rechazo alcanzaba al 80% de los demócratas e independientes próximos a ese partido, así como al 41% de los republicanos y sus simpatizantes.
















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