Las delegaciones extranjeras mantienen su presencia en Kiev frente a las amenazas de Rusia

Las delegaciones extranjeras mantienen su presencia en Kiev frente a las amenazas de Rusia

Las misiones diplomáticas europeas no prevén abandonar Kiev pese a las advertencias lanzadas por Moscú. En un momento de intensificación de los bombardeos rusos contra la capital ucraniana, una eventual salida de las delegaciones tendría un importante impacto simbólico y psicológico.

Los ataques diarios con drones a reacción y misiles rusos sobre la metrópolis convierten la presencia internacional en Kiev en una cuestión de especial relevancia. Ucrania, la Unión Europea y Rusia son conscientes de ello: el traslado de las embajadas alimentaría la presión sobre la población ucraniana, supondría una victoria propagandística para Moscú y proyectaría una imagen de abandono que Bruselas trata de impedir.

Por ahora, el personal diplomático extranjero mantiene su posición. La Embajada de España expresó el pasado domingo a través de sus redes sociales que «Permanecemos en Kiev».

Advertencias de Moscú y respuesta de la Unión Europea

No es la primera ocasión en la que Rusia emite este tipo de avisos. El pasado sábado, el Ministerio de Exteriores ruso reiteró que «la responsabilidad de cualquier consecuencia adversa recae enteramente sobre quienes ignoren esta advertencia».

La embajadora de la Unión Europea en Ucrania, Katarina Mathernova, respondió de forma contundente a esas amenazas: «Rusia tiene un mensaje para los diplomáticos extranjeros en Kiev: váyanse, o arriesguen sus vidas. Nuestra respuesta: nos quedamos». Mathernova subrayó, además, que las advertencias rusas no frenarán el respaldo europeo a Kiev.

Planes de contingencia ante un posible ataque directo

Aunque la posición pública es permanecer en la capital, dos altos diplomáticos señalaron a The Guardian que se preparaban «planes de contingencia para trasladar las Embajadas a Leópolis o al este de Polonia si Rusia comenzara a atacar deliberadamente las misiones diplomáticas extranjeras».

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Ucrania, Heorhii Tykhyi, aseguró el pasado viernes que no había recibido ninguna notificación sobre un posible cambio de ubicación de las embajadas.

La presencia internacional, un respaldo simbólico a Ucrania

Las autoridades ucranianas han destacado reiteradamente el valor de que las legaciones extranjeras continúen en la capital. El presidente Volodímir Zelenski afirmó el pasado 1 de octubre que «es muy simbólico que hoy, en el Día de los Defensores, nos hayamos reunido con todos los embajadores de los países de la UE en Ucrania».

También las visitas de dirigentes internacionales a Kiev son consideradas señales relevantes de apoyo. Este domingo, Zelenski agradeció la presencia de Friedrich Merz durante una alerta aérea: «Valoramos que Friedrich Merz estuviera hoy con nosotros aquí a pesar de la alarma aérea y de los vecinos absolutamente bárbaros –los rusos–, que desde esta mañana están atacando la ciudad».

Una estrategia para debilitar el apoyo europeo

Los llamamientos de Rusia para evacuar las representaciones diplomáticas se repiten desde el comienzo de la guerra a gran escala. En mayo de este año, cerca de 50 países presentaron una declaración conjunta ante el Consejo de Seguridad de la ONU para denunciar las peticiones de Moscú de retirar al personal diplomático de Kiev. «Condenamos las recientes amenazas de Rusia contra las instituciones diplomáticas y las embajadas en Kiev. Esto es algo que no podemos aceptar», señalaron.

Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), en un informe publicado el pasado 24 de septiembre, el Kremlin pretende presionar a los Estados europeos para que reduzcan su ayuda a Ucrania. Rusia trataría de convencer a los países occidentales de que su victoria es inevitable y de que «Estados Unidos y Europa deberían obligar a Ucrania a aceptar un acuerdo favorable al Kremlin».

Un análisis del Centro de Estudios Orientales, con sede en Polonia, coincide en esta valoración. Sus expertos consideran que la imposibilidad de alcanzar sus objetivos llevará a Moscú a incrementar los ataques aéreos contra la infraestructura crítica de Ucrania. Paralelamente, Rusia busca «debilitar e intimidar a los países europeos para frenar su apoyo a Ucrania, socavar la presión de las sanciones contra Rusia y fomentar la inestabilidad interna».

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