Las elecciones generales del 29 de noviembre podrían influir en los plazos para aprobar y aplicar la revalorización de las pensiones en 2027. Alfonso Muñoz, trabajador de la Seguridad Social y divulgador en redes sociales, ha analizado los posibles escenarios ante una de las principales preocupaciones de los pensionistas: si el aumento se abonará ya en la nómina de enero o llegará más adelante.
La revalorización de las pensiones contributivas está garantizada
Muñoz subraya que la subida de las pensiones contributivas de 2027 está asegurada legalmente. Por tanto, la duda no se centra en la existencia del incremento, sino en el momento en que se aprobará la norma necesaria y en cuándo se trasladará a las nóminas de los beneficiarios.
Está previsto que el 15 de diciembre se publique el dato definitivo del IPC de noviembre. Esta cifra servirá para establecer el porcentaje de revalorización de las pensiones contributivas para 2027.
Con la información disponible hasta septiembre, las previsiones sitúan el incremento en torno al 3,5%. No obstante, la cifra final estará condicionada por la evolución de los precios durante octubre y noviembre.
Dos escenarios para aprobar la norma
Una vez conocido el dato del IPC, el Gobierno deberá dar luz verde a la norma de revalorización. Alfonso Muñoz contempla dos alternativas: que el Ejecutivo actual la apruebe mientras está en funciones, siempre que se cumplan los requisitos legales, o que el proceso quede pendiente de la formación del nuevo Gobierno.
En este segundo supuesto, habría que esperar a la constitución de las Cortes Generales, prevista para el 23 de diciembre, y a la posterior formación del Ejecutivo.
¿Se cobrará la subida en enero?
Si la aprobación se produce con suficiente antelación, los pensionistas podrían recibir la nómina de enero con la subida ya incorporada. Sin embargo, si la tramitación se demora hasta enero o febrero, inicialmente percibirían la cuantía anterior.
En ese caso, tras la aprobación de la norma, se abonarían los atrasos con efectos económicos desde el 1 de enero. Muñoz insiste en que, bajo esta posibilidad, los pensionistas no perderían ninguna cantidad.
El trabajador de la Seguridad Social recuerda que ya hubo un precedente en 2020: la revalorización se aprobó entonces mediante el Real Decreto-ley 1/2020, aunque sus efectos económicos se aplicaron desde el 1 de enero de ese año.
El Gobierno decidirá los aumentos adicionales
Muñoz también advierte de que no todas las prestaciones tienen por qué subir en la misma proporción. La revalorización general de las pensiones contributivas está ligada al IPC, mientras que las pensiones mínimas, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital pueden recibir incrementos adicionales conforme a la normativa vigente.
Por este motivo, el futuro Gobierno tendrá un papel decisivo al concretar las cuantías de estas prestaciones y los posibles aumentos que superen la revalorización general.
La conclusión de Alfonso Muñoz es que la incertidumbre afecta al calendario de aprobación, pero no al derecho a la revalorización de las pensiones contributivas. La subida no se perdería, aunque el Ejecutivo que asuma el Gobierno determinará el dinero extra que percibirán determinadas prestaciones.
















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